La empatía de Jesús:
¿Cizaña? ¿Trigo?, “Dejad crecer juntamente hasta la siega”
En el artículo de hoy partimos de la parábola de Mateo
13:14-52
Les refirió esta parábola diciendo:
El reino de los cielos es semejante a un
hombre que sembró buena semilla en su campo, pero mientras dormían los hombres,
vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Y cuando salió la
hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.
Vinieron entonces los siervos del padre de
familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde
pues, tiene cizaña?
Él les dijo:
Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le
dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?
Él les dijo: No, no sea que, al arrancar la
cizaña, arranquéis también con ella el trigo.
Dejad crecer conjuntamente lo uno y lo otro
hasta la siega; y al tiempo de la siega, yo diré a los segadores: Recoged
primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en
mi granero.
¿Qué impulsa a una persona a hablar mal de otros?
Veamos
un ejemplo
Jefes y compañeros sienten rechazo ante la cizaña que Antonia mete en la oficina, pero al mismo tiempo saben que es muy buena trabajadora. Por otra parte, el comportamiento de Antonia, le impide ser tenida en cuenta, tanto por sus jefes para una promoción dentro de la empresa, como por los compañeros para reuniones fuera del trabajo.
Los jefes se plantean aplicarle un correctivo por los chismes que va contando por ahí, sin embargo, uno de ellos propone pensar muy bien cómo hablar con ella, sabe que hacerlo de forma precipitada puede hacer que se aferre aún más a la sensación de favoritismo que dice tienen hacia Laura y se lleve por delante, al mismo tiempo, su buena labor profesional.
En la conversación se pone de manifiesto que son conscientes y entienden que hay un malestar manifestado por Antonia, a lo que seguirán preguntas del tipo, ¿Qué te hace hablar así de Laura?, ¿a qué crees que se debe la proyección de Laura?, ¿qué persigues realmente con esos comentarios?,… Con estas preguntas se podrá conseguir, por parte de la empleada, explicar que lo que realmente quiere es que sea valorado su trabajo y, por parte de los jefes, conseguir que desaparezcan los comentarios tan perjudiciales, que se centre en la ejecución adecuada del trabajo y que haya un buen clima de entendimiento entre las compañeras.
Antonia ha podido ver que el camino para ser más considerada en la empresa no pasa por ridiculizar a su compañera, sino por aprender de ella en cómo hace las cosas, y encontrar, de esta manera, una motivación que la espolee a salir de su aletargamiento y moverse hacia una mejora personal y profesional. En definitiva, esta conversación empática ha permitido contemplar lo que antes veía como una amenaza, como una verdadera oportunidad de descubrir un camino que propiciará su crecimiento.
Quitar de forma precipitada esa cizaña, puede provocar en
el cizañero una actitud de defensa al sentirse amenazado, que busque razones para
alimentar aún más su posicionamiento,
que ahogan su buena intención y le alejan de
satisfacer su verdadera necesidad.
Asimismo, hacer un tratamiento meramente estético, centrado exclusivamente en lo que se ve, en lo evidente, puede que no elimine los malos pensamientos, que, paradójicamente los alimente todavía más y sus raíces se pueden estar haciendo más y más fuertes en su interior.
Al sentirse escuchado creamos la sintonía necesaria para que se sienta entendido y conectar así con sus verdaderas intenciones. Podrá discernir lo verdadero de lo falso, lo importante de lo accesorio y diferenciar la intención positiva de su acción y los efectos reales que produce.
Esta toma de conciencia, le permitirá ver otras formas de alcanzar lo que desea y elegir, en consecuencia, la más adecuada.
En la parábola del trigo y la cizaña, Jesús muestra una vez más ese sentido empático necesario para que prevalezca el bien frente al mal. Lo hace manejando los tiempos y la necesaria observación para actuar de forma adecuada en el momento oportuno.
El triunfo del trigo sobre la cizaña es el fruto de saber esperar, de entender, de comprender. Esa es la enseñanza que JESÚS nos ha dado en esta parábola que nos ayuda a una mejor comunicación con nosotros mismos y con los demás.
¿Qué te parece? Dímelo.
Hasta
pronto.
Una parábola, Jesús, que viene a mi mente siempre, por la trascendencia que tiene en nuestras relaciones con los demás. Va más allá del "no os juzguéis los unos a los otros" de San Pablo. También complementa la forma efectiva de ejercer la corrección fraterna. Todas tus meditaciones y recomendaciones son excelentes. Gracias Jesús.
ResponderEliminar