La empatía de Jesús: ¿Cizaña? ¿Trigo?, “Dejad crecer juntamente hasta la siega”

 

La empatía de Jesús:

¿Cizaña? ¿Trigo?, “Dejad crecer juntamente hasta la siega”

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En el artículo de hoy partimos de la parábola de Mateo 13:14-52

Les refirió esta parábola diciendo:

El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo, pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.

Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde pues, tiene cizaña?

Él les dijo:

Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?

Él les dijo: No, no sea que, al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo.

Dejad crecer conjuntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega, yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.

 La cizaña es una mala hierba que crece junto con el trigo, y es tan parecida a éste en su comienzo, que si se decide eliminarla de forma prematura puede ser eliminado también el trigo, por lo que Jesús empleó esta parábola para diferenciar lo bueno de lo malo, el bien del mal, y cómo, a veces se entremezclan, y nos alerta sobre el riesgo que corremos si actuamos de forma precipitada para erradicarla.

 En el comportamiento humano, la cizaña puede tener distintas formas, ya sea como pensamiento propio o como manifestaciones de otros con la única finalidad de hacer o hacernos daño.

 La cizaña es ese pensamiento que se apodera de nosotros ante un determinado hecho, o que genera dudas sobre la veracidad de lo que vemos o creemos en relación a las buenas intenciones de nuestro interlocutor. La cizaña es también ese deseo de hacer ver y expresar todo lo negativo de lo que sabe, hace, o es una persona, y que utilizamos con el fin de sentirnos superiores, sobresalir y ganarnos el favor de los demás en detrimento de la otra persona, para mermar, así, la relación que mantiene con ellos.

 ¿Qué impulsa a una persona a hablar mal de otros?

 Envidia, venganza, celos, …ya sea a nivel profesional, social o familiar, pueden ser la causa de comportamientos cizañeros que pueden impulsar a alguien a querer hacer ver todo lo malo que hay en otra persona.

 En unos casos, derrotar a nuestro interlocutor, a quien hemos decidido verlo como adversario, como enemigo a batir. Ese deseo insano es como la cizaña que entra dentro de nosotros y produce un desasosiego interior, que nos impulsa a pensar, craso error, que cuando le derrotemos, descansaremos.

 En otras ocasiones, por el contrario, podemos ver que es el otro quien manifiesta sus dudas, quien exterioriza su aversión hacia nosotros, que desea a toda costa salir victorioso, y vernos derrotados. Es ahí donde se pone de manifiesto la acción que la cizaña está provocando en su interior.

 Sin embargo, es muy posible que además de ese insano pensamiento, conviva una intención positiva para sus intereses que está tapada por esa cizaña. Es posible que quiera restaurar algún deseo o necesidad no satisfecha y, erróneamente, puede pensar que la forma de satisfacerla es aplicando ciertas recetas, poco éticas, que pueden llevarse, en el estricto valor de la palabra, la reputación o la inestimable valoración que los demás puedan otorgar a la otra persona.

 

Veamos un ejemplo

 Antonia no se siente valorada en su empresa y siente celos de su compañera Laura. Está convencida de que los méritos del buen trabajo que hace se los lleva su colega. Desde entonces, en cualquier situación, habla mal de ella. 

 Antonia habla mal de esa otra persona para así conseguir ser valorada por los demás. Esta cizaña, con frases del tipo, “yo no confiaría con ella”, “en cualquier momento nos deja tirados”, o, “ella solo va a lo suyo y cuando menos te lo esperes…zas”. Estas expresiones pretenden provocar dudas en los demás sobre la integridad de Laura.  

Jefes y compañeros sienten rechazo ante la cizaña que Antonia mete en la oficina, pero al mismo tiempo saben que es muy buena trabajadora. Por otra parte, el comportamiento de Antonia, le impide ser tenida en cuenta, tanto por sus jefes para una promoción dentro de la empresa, como por los compañeros para reuniones fuera del trabajo.

Los jefes se plantean aplicarle un correctivo por los chismes que va contando por ahí, sin embargo, uno de ellos propone pensar muy bien cómo hablar con ella, sabe que hacerlo de forma precipitada puede hacer que se aferre aún más a la sensación de favoritismo que dice tienen hacia Laura y se lleve por delante, al mismo tiempo, su buena labor profesional.


 ¿Cómo actuar con la enseñanza de Jesús en este caso?

 Ante esta situación deciden mantener con ella una conversación empática que permita sacar todo aquello que enturbia la relación en la oficina y centrarse en los aspectos positivos que tiene Antonia. De esta forma conseguirán, con sutileza, que aflore la cizaña y separarla de los aspectos que puedan contribuir al buen desarrollo profesional de la empleada.

En la conversación se pone de manifiesto que son conscientes y entienden que hay un malestar manifestado por Antonia, a lo que seguirán preguntas del tipo, ¿Qué te hace hablar así de Laura?, ¿a qué crees que se debe la proyección de Laura?, ¿qué persigues realmente con esos comentarios?,… Con estas preguntas se podrá conseguir, por parte de la empleada, explicar que lo que realmente quiere es que sea valorado su trabajo y, por parte de los jefes, conseguir que desaparezcan los comentarios tan perjudiciales, que se centre en la ejecución adecuada del trabajo y que haya un buen clima de entendimiento entre las compañeras.

Antonia ha podido ver que el camino para ser más considerada en la empresa no pasa por ridiculizar a su compañera, sino por aprender de ella en cómo hace las cosas, y encontrar, de esta manera, una motivación que la espolee a salir de su aletargamiento y moverse hacia una mejora personal y profesional. En definitiva, esta conversación empática ha permitido contemplar lo que antes veía como una amenaza, como una verdadera oportunidad de descubrir un camino que propiciará su crecimiento.

Quitar de forma precipitada esa cizaña, puede provocar en el cizañero una actitud de defensa al sentirse amenazado, que busque razones para alimentar aún más su posicionamiento, que ahogan su buena intención y le alejan de satisfacer su verdadera necesidad.

 

Asimismo, hacer un tratamiento meramente estético, centrado exclusivamente en lo que se ve, en lo evidente, puede que no elimine los malos pensamientos, que, paradójicamente los alimente todavía más y sus raíces se pueden estar haciendo más y más fuertes en su interior.


 Dejar que aflore hasta quedar al descubierto esa mala hierba, conocer dónde están todos los brotes actuales y futuros nos podrá ayudar a identificar con mayor claridad lo  bueno de lo malo. Lo que en las relaciones humanas se consigue al permitir hablar y expresar completamente sus pensamientos a una persona.


Al sentirse escuchado creamos la sintonía necesaria para que se sienta entendido y conectar así con sus verdaderas intenciones. Podrá discernir lo verdadero de lo falso, lo importante de lo accesorio y diferenciar la intención positiva de su acción y los efectos reales que produce.


Esta toma de conciencia, le permitirá ver otras formas de alcanzar lo que desea y elegir, en consecuencia, la más adecuada.

 Cuál es la enseñanza de Jesús?,

En la parábola del trigo y la cizaña, Jesús muestra una vez más ese sentido empático necesario para que prevalezca el bien frente al mal. Lo hace manejando los tiempos y la necesaria observación para actuar de forma adecuada en el momento oportuno.

El triunfo del trigo sobre la  cizaña es el fruto de saber esperar, de entender, de comprender. Esa es la enseñanza que JESÚS nos ha dado en esta parábola que nos ayuda a una mejor comunicación con nosotros mismos y con los demás.

 

¿Qué te parece? Dímelo.

Hasta pronto.

Comentarios

  1. Una parábola, Jesús, que viene a mi mente siempre, por la trascendencia que tiene en nuestras relaciones con los demás. Va más allá del "no os juzguéis los unos a los otros" de San Pablo. También complementa la forma efectiva de ejercer la corrección fraterna. Todas tus meditaciones y recomendaciones son excelentes. Gracias Jesús.

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